VIAJE A SUDAMÉRICA VII- Lima, Perú

Huachipa, Huachipa



Clinica del Dr. Carlos Casanova Lenti en Huachipa, Lima, Perú




Desde el primer momento el Dr. Casanova nos recibió como si fuéramos cónsules de tierras lejanas a los que agasajar y atender, cada día que rondamos por allí nos invitó a la comida en el restaurante, desayuno, comida y cena, invitación que no siempre aceptamos, y también a baños de hipertermia (en total nos dimos 3 pero por él nos hubiéramos dado más)




El primer día ya empezó a mostrarnos todas las publicaciones que tiene en forma de folletos tamaño cuartilla, con información sobre las enfermedades y su cura a través de la hipertermia y la dieta cruda. Estos folletos los imprime cada semana y los reparte a TODOS sus pacientes para EDUCAR en la salud, gratuitamente. Del dinero que recibe por su trabajo, dedica la mayor parte a la impresión de estos folletos, altruistamente. De 1500 pesos que gana al día, él se queda con 100, después de pagar las publicaciones. Él lo llama qapaq, palabra quechua que viene a simbolizar la actitud que tiene en cuenta que lo que das, recibes, y que el bien ajeno está antes que el propio. Tenía varias mesas e incluso las camillas de una de las salas de consulta y parte de otra absolutamente abarrotadas con montones de estos folletos.


También hacen allí un tipo de terapia llamada Terapia Celular, con la que Balta y yo no estamos de acuerdo en absoluto, que consiste en un jugo del riñón u otros órganos de un feto de oveja, es decir, que matan a una oveja embarazada para realizar esta terapia. Lo sé, suena fuerte, a nosotros nos chocó mucho cuando lo leímos por allí, y después le preguntamos al Dr. Casanova y nos dijo que cuando matan a una oveja tienen para 500 tomas de la terapia, que siempre tienen que ser el mismo día de la matanza del animal, para que esté fresco y vivo (aunque lo de vivo es cuestionable).


Desde luego es algo que a mi no me suena bien, y sin embargo los resultados que ha obtenido aplicando esta terapia por más de 25 años son impresionantes. Según el Dr. Casanova, el mismo Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba esta terapia, así como NO usaba remedios y medicinas como las usa la medicina actual, que supuestamente es la descendiente de su sabiduría. Él defendía y practicaba la curación a través de la correcta alimentación, el sol, el agua, y todos los elementos de la naturaleza combinados, como el agua y el fuego en los baños de hipertermia (baños calientes para alcanzar la fiebre curativa).



De todas maneras, referente a la Terapia Celular, uno se pregunta si su eficacia será real o simplemente se le atribuyen las propiedades regeneradoras que tienen la dieta cruda y los baños de hipertermia, puesto que siempre se aplican los tres métodos juntos.


Aunque conociendo al Dr. Casanova y su meticulosidad científica en la búsqueda de la verdad, parecería extraño que estuviera aplicando un método durante 30 años sin estar exhaustiva y científicamente comprobada su eficacia, al menos comprobada por él mismo.


La duda queda, y también queda la seguridad de que Yo, hoy por hoy, NO tomaría esa terapia, igual que no como animales hace mucho tiempo, igual que NO tomaría sesiones de quimiomatanza… perdón, quimioterapia.



Una frase muy buena del Dr. Casanova que considero bastante aclaradora en este sentido es: “Solo el médico cree que lo que mata al sano, cura al enfermo”, en referencia a los remedios farmacológicos y las terapias como la quimioterapia, radioterapia o incluso la cirugía, de la que él está en contra en la gran mayoría de los casos (y él es médico cirujano, además de renombre internacional).


La reflexión, muy acertada a mi parecer, es que si le das a un familiar del enfermo una o varias sesiones de quimioterapia, se muere. Entonces… ¿cómo puedes esperar que lo que mata a un organismo vivo y sano, cure a uno enfermo?


Por eso la terapia ideal es la dieta cruda, con el apoyo de los baños de hipertermia, porque ayuda a mantener la salud de quien está sano (muy pocos están realmente sanos en esta sociedad) y por tanto ayudará a recuperar la de quien la ha perdido por alejarse de las leyes de la naturaleza.


El Dr. Casanova es una persona increíble y digna de conocer. Es un filósofo y un erudito en el siglo XXI, es una biblioteca andante. A sus 83 años, puede estar hablando durante horas, enlazando temas de salud y alimentación con historia antigua de diferentes culturas, y sobre todo de su tierra, el Perú. (Perú es el único país que conozco cuyos habitantes ponen el artículo “el” antes de nombrarlo)


Es increíble la cantidad de información que ese hombre tiene en su cabeza sobre muy diversos temas, que afortunadamente vuelca para beneficio de los demás, por eso ha escrito más de 40 libros, editado más de 140 DVD´s con entrevistas y conferencias e impreso innumerables folletos distribuidos gratuitamente a los pacientes y a los visitantes como nosotros.


Hubo un día que comenzó a regalarnos libros suyos que parecía que no iba a parar, con su manera de dar sin reservas, es increíble.


Además, algunos nos los daba por duplicado, uno para nosotros y otro para que donáramos a la biblioteca de la zona donde vivimos, para que la comunidad se beneficie de esa información.



Bueno, volviendo al orden cronológico, el primer día ya nos invitó a cenar en su casa, frutas. Esa noche, mientras cenábamos, llegó su hija Úrsula, como una aparición de una Diosa griega, arreglada para salir, guapa y sonriente.


Tal aparición nos alegró aún más la cena, si es que eso era posible.



Esa noche buscamos un hostal que estuviera cerca de allí, recorrimos como cuatro, regateando precios, hasta que nos quedamos en uno por 30 nuevos soles cada uno, que son más o menos 5 € (Euros).



Lo cierto es que el Dr. Casanova nos había insinuado ese día que nos podría alojar en la clínica, en las habitaciones que usan para los enfermos internos, pero preferimos, cuando llegó el momento, no insistir en la idea y buscar un hostal para no cogernos el brazo aunque nos ofreciera hasta el hombro. Esto, si no lo entienden, se refiere a un dicho que hay en España que dice: “te dan la mano y te coges el brazo”, cuando alguien se toma demasiada confianza al ofrecerle algo. Por ejemplo si ofreces a alguien tu casa por una noche porque está necesitado pero esa persona se quiere quedar mucho más tiempo, sin ofrecérselo.



Días más tarde, después de visitar la clínica a diario, nos dimos cuenta de que tampoco nos hubiera venido bien dormir allí por la energía que hay de los pacientes terminales, con cánceres o enfermedades degenerativas avanzadas, aunque hay que reconocer que las habitaciones más parecían de hotel de 4 estrellas que de una clínica, lo cual obviamente redunda en la salud de los pacientes.



Bueno, pienso que me resulta muy complicado exponer cronológicamente nuestras vivencias en ese lugar, así que lo expondré de manera general.


Pasamos 7 días yendo diariamente a la clínica y/o a la casa del Dr. Casanova, con 2 días en medio que nos fuimos a Lima porque sentíamos que necesitábamos desconectar de la clínica y de la intensidad de nuestra relación con la familia.

De esos 7 días, 3 de ellos tomamos un baño de hipertermia, que consiste en introducirte en una bañera con agua bastante caliente. Entonces viene la chica encargada y te pregunta si deseas subir la temperatura del agua. Para conseguir el efecto es recomendable, así que le dices que sí y abre un grifo del que sale agua MUY caliente, que calientan con leña en una gran caldera en la parte de atrás de la clínica. Claro previamente tienes que apartar los pies para evitar quemaduras graves.

Deja caer el agua caliente hasta que puedas soportar la temperatura de la bañera.


Pasas 20 minutos en esa agua, en los cuales la temperatura del cuerpo sube hasta 38´5º o 39º, que es la fiebre curativa normal. Es una temperatura a la que llega el cuerpo de manera natural cuando genera una fiebre, y que sirve para limpiar el cuerpo de ciertos parásitos y organismos dañinos que no pueden soportar esa temperatura. Además, provoca un efecto de apertura general de todo el cuerpo, dentro y fuera, que hace más fácil la expulsión de todo lo que no nos sirve.



Hay una versión más fuerte en la que el cuerpo sube hasta una temperatura de 42º, que se utiliza en casos de cáncer o enfermedades en estado muy avanzado, degenerativo.


Según el Dr. Casanova, en tal estado de degeneración del cuerpo es más difícil volver atrás, hacia la salud, y afirma que las personas que han tenido cáncer y se han curado mediante la dieta cruda jamás pueden volver a comer nada cocinado pues les vuelve la enfermedad (ha tenido varios casos así).

Afirma que, en la época de Hipócrates, lograban la regresión (curación) de este tipo de enfermedades en un 20% de los casos, y que en la clínica han conseguido llegar al 25% de curaciones.

El Dr. Habla siempre de Hipócrates como padre de la medicina, pero también de Asklepios, Dios de la medicina, y sus hijas, Higia y Panacea, como anteriores a Hipócrates.


Higia, también Higea, representa la higiene externa como factor de salud, mediante el agua y el sol, y Panacea representa la higiene interna mediante la dieta cruda, viva y fresca.


Incluso mandó construir un templo junto a la clínica, dedicado a Asklepios, como en la antigüedad, con columnas de la época y todo, solo que más pequeño, pero teniendo en cuenta las proporciones de la geometría sagrada aplicada a la arquitectura.


Desafortunadamente nosotros no pudimos verlo porque hacía años que había sido derribado, por algún asunto de cuyas causas no me acuerdo o no quiero acordarme.



Bueno, volviendo a la hipertermia, después de los 20 minutos en el agua caliente subiendo la temperatura del cuerpo hasta 39º, lo cual se comprueba con un termómetro en la boca, la encargada te echa dos cubos de agua fría (realmente fría) sobre la parte superior del cuerpo, estando aún la otra mitad del cuerpo dentro del agua caliente. ¡Es una sensación increíble!. Luego pasas a tumbarte en una colchoneta en la misma habitación, donde la encargada te envuelve con una sábana, te pone una manta encima, y te envuelve la cabeza con una toalla previamente empapada en agua fría. Esta última se cambia 2 o 3 veces en los 20 minutos que pasas ahí tumbado, sudando y manteniendo la elevada temperatura del cuerpo.



De las sensaciones que viví con la hipertermia, contaré mis experiencias, aunque también mencionaré que para Balta fue muy fuerte y removió muchas cosas dentro de su Ser. Pero eso lo tendrá que contar él.


En mi caso la primera y la segunda vez solo tuve como mareos y demasiada presión en la cabeza y en la parte superior del cuerpo, así como ganas de vomitar. No fue realmente muy agradable. Esas sensaciones me daban sobre todo al tumbarme después del baño.



Pero el tercer día fue diferente. Mientras me esforzaba conscientemente por respirar lo más profundo posible, usando al máximo mi capacidad pulmonar y oxigenando los rincones más olvidados, venían a mi consciencia personas y lugares, muy nítidamente, como si salieran de lo más profundo de mi Ser.


Una de las personas que me llegó fue mi abuelo paterno. Recordé el genio que tenía, es decir, la capacidad que tenía para decir las cosas como enfadado, con mucha energía.



Me llegó al corazón una de las cosas que hizo en su vida, que fue una casa construida con sus manos en la cual yo viví casi un año, en Tenerife. Me llegó el deseo de estar en esa casa y trabajar en las tierras que tiene, plantando muchos árboles y continuando de algún modo lo que él empezó.


Lo mismo me ocurrió comunas tierras que tiene mi padre en el sur de Tenerife, actualmente casi en desuso.


Fueron sensaciones muy bonitas y muy fuertes.

También me vino mi abuelo materno, me llegó su vida como agricultor, su trabajo por llevar una buena vida y cuidar de su familia, y el amor que siempre ha sentido por esa familia aunque nunca lo haya sabido expresar.


También me llegó algo de mis abuelas, y aunque más lejano fue también intenso.

A una de ellas, abuela paterna, no la conocí, y la otra, por parte de madre, murió de cáncer años ha.

Así que fue una experiencia intensa.

Como intensas fueron las dos ceremonias del fuego (de los cuatro elementos, en realidad) que hicimos con la familia Casanova.


La primera la hicimos con Úrsula, (la hija del Dr. Casanova), Karin (asistente personal de la Dra. Ligia, que es la otra hija del Dr. Casanova) y con la hermana de Karin, Gabriela, una chica muy dulce, sonriente y tímida.


Al principio iniciamos el círculo sagrado dentro de la casa y estuvo también el Dr. Casanova. Después nos fuimos al jardín donde habíamos preparado un fuego, y allí continuamos ya sin el Dr. Casanova, que se fue a dormir.


Corrieron los cubos de agua, aunque no tocaron a partes iguales porque Karin “disfrutó” de varios de ellos al completo, mientras que las demás participantes solo se mojaron los pies, y alguna de ellas la cabeza. Por mi parte, cada vez que iba a por agua (yo era el encargado de llenar los cubos en una pileta, dando media vuelta a la casa) me echaba uno o varios, y cuando me apetecía poco o nada, también, así se va curtiendo el espíritu. Aunque lo cierto es que me apetecían en la mayoría de los casos.


Muchas cosas salieron y se liberaron en esa ceremonia, desde el principio, solo que no las relataré aquí por respeto a la privacidad de los participantes. Puede que en un futuro, con su consentimiento, escriba un libro sobre la experiencia con la familia.


En la segunda ceremonia, motivo principal por el que retrasamos nuestra partida de Lima, también se movieron y liberaron muchas cosas, diría que fue incluso más intensa que la primera, aunque no fue con la familia completa como esperábamos, pues no asistieron los representantes masculinos. Al Dr. Casanova le surgió un compromiso urgente por la muerte de un familiar y su hijo, el otro Dr. Casanova, no aceptó la invitación.



Así que volvimos a estar con Úrsula, con Karin, y esta vez con Ligia, la hermana de Úrsula, también doctora y también ejerciendo en la clínica (Úrsula, por si no lo había dicho, es doctora y también ejerce en la clínica con su padre). Ligia acababa de llegar de Bolivia el día anterior y al día siguiente se iba a Chile. ¡vaya ritmo!


Gabriela, la hermana de Karin, no se animó esta vez.


Esta vez fue, como digo, más larga e intensa. Terminamos aproximadamente a las 4:30 de la madrugada, y Balta y yo dormimos allí en el jardín, junto al fuego, sobre la hierba y con una manta. Curiosamente nos levantamos 3 horas después muchísimo más descansados que las dos noches anteriores, que habíamos pasado en un hostal durmiendo en una buena cama, de matrimonio, cada uno en su habitación, muchas más horas.


Otra de las cosas destacables de nuestra estancia fue la cantidad de zumo de caña que tomamos, sobre todo Balta.

Los últimos días incluso al zumo nos invitaba el Dr. Casanova, mientras nosotros alucinábamos con su actitud.

Había dado orden de que le cargaran a su cuenta prácticamente todo lo que consumiéramos. Incluso un análisis especial de sangre nos quería hacer, como regalo y también por interés científico, al llevar nosotros una dieta cruda (sobre todo Balta, ya sabéis).


Yo accedí y me dejé pinchar, pero Balta tiene muy claro que no quiere tener ninguna relación con las agujas, así que no lo hizo.

A mi los resultados me los mandarán por email, espero que pronto.


Bueno, el jugo de caña lo venden recién hecho, crudo, fresco y vivo, en uno de los cuartos de la clínica, triturado con un trapiche (máquina de extraer el jugo de caña) eléctrico.

Lo venden allí porque tiene una enorme cantidad de propiedades alimenticias y desintoxicantes, y además, al ser recién exprimido, es pura vida para el sistema digestivo.

El chico que hace los jugos allí se llama Carlos, y conectamos muy bien con él desde el primer momento, es bastante alegre y extrovertido.

Nos contó que había estado en la selva más primaria con un poblado indígena que vive sobre el río, que allí le habían picado muchísimos insectos, por lo visto uno que es igual que una mosca pero muerde muy fuerte y luego quedan unas heridas que pican mucho.

Él con su amigo se ponían limón por todo el cuerpo y después echaban a correr por la selva gritando, de lo que les escocía el limón en las heridas. El limón les ayudaba mucho a cicatrizarlas rápido.


Él y su amigo estaban allí para recoger la savia de un árbol parecido al caucho, que se usa por lo visto en la clínica para los pacientes.



Lo más interesante que nos contó fue que a los 2 años de edad el tratamiento naturista del Dr. Casanova Lenti le salvó la vida cuando en el Hospital de la cuidad le habían dicho a sus padres que se lo llevaran a casa porque no había posibilidad de que sobreviviera.


Al parecer el síntoma era una fiebre cada vez más fuerte que el hospital le intentaban cortar con antibióticos y no hacía más que subir (precisamente por estarle inyectando ese veneno). Sin duda allí pensaban que los antibióticos cortarían la fiebre porque ésta esta provocada por algún virus o bacteria, lo cual es totalmente erróneo pues la fiebre es algo que el propio cuerpo provoca precisamente para erradicar esas invasiones, por lo que es absurdo tratar de cortarla.


En poco tiempo la temperatura tan extrema que alcanzó su cuerpo le provoco la pérdida de la consciencia, momento en el cual los médicos le dijeron a sus padres que se lo llevaran para morir en casa.


Sus padres habían oído hablar del Dr. Casanova Lenti, así que fueron hasta Huachipa, que en ese entonces era un lugar de campo, y llegaron a la casa del Dr. en mitad de la noche , con el niño en estado de coma y sus padres desesperados.


El Dr. Casanova los atendió a pesar de la hora, ye inmediatamente reaccionó haciendo que prepararan dos tinas, una con agua caliente y otra con agua fría, y después de taparle al niño manos, pies y cabeza, estuvieron 45 minutos sumergiéndole la parte del culo y la espalda en agua caliente y fría, alternativamente.


Después de esos 45 minutos de alternancia térmica, el niño recobró la consciencia, y después sanó mediante la hipertermia y la dieta 100% cruda, dieta que continuó llevando hasta los 14 años.


¡Una historia impresionante! Ahora trabaja en la clínica, aunque es un trabajo independiente, es decir, que le paga al Dr. un alquiler por el cuarto donde vende el jugo de caña.


La verdad es que se le ve muy saludable y alegre (lo cierto es que ambos, salud y alegría, van muy juntos de la mano)


Algunos días los sustituyó su hermano, y nosotros no podíamos creer que fueran de la misma familia…


Su hermano, que se llama Cristian, es una persona absolutamente introvertida y tímida, incluso diría con ciertos problemas de comunicación.


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La comida del restaurante, de la que disfrutamos algunos días por invitación del Dr. Casanova, tenía variedad de platos cocinados (todo vegetal), y también tenía opción crudívora, bastante abundante la verdad, que consistía en un plato con tres frutas cortadas, después un plato con una ensalada con palta (aguacate), espinaca, tomate, pepino, y unos germinados, amaranto o cebada. Para aliñar pone un limón pequeño, un vasito muy pequeño con aceite de oliva virgen y otro con sal.


Para completar el menú un vaso de jugo de remolacha y zanahoria, un pequeñísimo vaso de extracto de clorofila, que en esos días era de perejil (muy fuerte, la verdad, desagradable de tomar), y un vaso de leche vegetal hecha con jugo de caña, jugo de piña, aceite de oliva y nueces pacanas, que son más alargadas que las nueces normales que conocemos comúnmente en España.


También se podía pedir el mismo menú crudívoro pero líquido, todo licuado.


Esta opción (la cruda sin licuar) la toman los pacientes a los que el doctor les receta dieta cruda, que de hecho son el 100%, y las opciones cocinadas las toman los familiares de los pacientes.


Este menú crudo fue el que el Dr. Casanova dio orden de que nos sirvieran el primer día.


Nosotros lo completábamos con algún jugo de frutas, yo sobre todo de mango, y Balta normalmente de piña.

Los mangos allí estaban realmente deliciosos, porque ponían mangos de variedades más salvajes, que son más baratos pero menos comunes porque los que más se venden actualmente son unos que han mezclado con papaya y que saben como más jugosos que los normales y nos tienen hebras. Al principio el sabor de estos mangos es sorprendente, me encantó, sin embargo tras varios días comiendo estos mangos prefería el sabor de los otros, más auténtico.


Algún día pedí algo cocinado, para probar, pero lo cierto es que después de hacer excepciones cocinadas en la dieta cada vez estoy más convencido de que mi alimentación ideal es a base de frutas, sobre todo de mango ¡MMMmmmm!


Continuará...

Un abrazo de Amor para Todos

7 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Hola me encanto el comentario que haces sobre el Dr Casanova Lenti y su trabajo altruista que realiza en la mensionada clinica.Sabes yo soy estudiante de medicina alternativa y complementaria y proximamente estaremos visitanto la clinica del Dr Casanova Lenti....Esto de la dieta cruda lo vemos en clase al igual que los baños de hipertermia,vemos sus benefisios y sus contraindicaciones...Sabes el Dr Casanova lenti practica la filosofia Hipòcratica...VIS MEDICATRIX NATURAE, que tu alimento sea tu medicamento y que tu medicamento sea tu alimento.
    Un abrazo.

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  3. LE EXPERIENCIA QUE SE PASA EN LA CLINICA ES INOLVIDABLE.....

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  4. Gracias por compartir esta info sobre Peru, ya que por mi trabajo tengo pasajes a Lima para la smeana que viene, y quiero aprovechar el tiempo libre que tenga para conocer, sentir la cultura del lugar

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  5. Les cuento que yo naci con un problema en los riñones por el cual me operaron cuando tenia 1 año. Despues de la operacion hubo muchas complicaciones e infecciones constantes, ademas con reflujo constante. Mis padres me cuentan que los doctores ya no sabian que hacer y yo estaba completamente morada e intoxicada con tanto medicamento. Una compañera de trabajo de mi padre le hablo del Dr Casanova Lenti y gracias a el, 37 años despues, sigo viva. Segui el naturismo hasta los 10 años.

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  6. En que consiste la ceremonia de los cuatro elementos?

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  7. Les cuento que yo naci con un problema en los riñones por el cual me operaron cuando tenia 1 año. Despues de la operacion hubo muchas complicaciones e infecciones constantes, ademas con reflujo constante. Mis padres me cuentan que los doctores ya no sabian que hacer y yo estaba completamente morada e intoxicada con tanto medicamento. Una compañera de trabajo de mi padre le hablo del Dr Casanova Lenti y gracias a el, 37 años despues, sigo viva. Segui el naturismo hasta los 10 años.

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